Alejandro Vilca: "La banca de un representante de Jujuy por primera vez sería de un obrero piel oscura"

“A quienes no conocen mi historia les resulta novedoso que soy trabajador de la recolección y de izquierda, acá en Jujuy los candidatos y los que llegan al Congreso son todos de la oligarquía, de clase alta, no alguien que levanta la basura o que se reivindique coya, que tenga un apellido jujeño como el mío. Para muchos eso es disruptivo”, dice Alejandro Vilca, candidato a diputado del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad, fuerza que en las primarias obtuvo el 23 por ciento de los votos en la provincia gobernada por Gerardo Morales. En diálogo con PáginaI12 desde San Salvador de Jujuy, antes de subir al avión hacia Buenos Aires, destaca que “en estas PASO la izquierda se haya transformado en tercera fuerza nacional, con resultados muy buenos en Chubut, Neuquén y Santa Cruz.

Alejandro Ariel Vilca tiene voz de locutor, 45 años, cinco hermanos y dos hijos. El menor se llama León, por Trotsky. Creció en la pobreza con cinco hermanos y una madre que se separó cuando ellos eran muy chicos. “Ella se hizo cargo de todo sola, la dureza de la pobreza y de la humildad, tener que salir a vender empanadas para llegar a fin de mes, mi vieja con tres laburos, todo eso lleva a cuestionarse. Me empecé a dar cuenta de que había que cambiar todo”. Esa búsqueda tuvo como contexto las luchas de los trabajadores estatales en los 90, mientras caían gobernadores. “Entendí que los grandes cambios se podían lograr peleando en común desde la clase trabajadora, en la universidad me ligué a las ideas socialistas y marxistas y empecé a militar en el trotskismo a los 18″. 

A pesar de las dificultades su mamá quiso que estudiara Arquitectura en San Juan. “Mi vieja se enojó muchísimo cuando dejé, nunca lo entendió, hasta que en la elección de 2017, que también fue un batacazo con casi el 18 por ciento, un día en la mesa comiendo un guiso me pidió disculpas y me dijo ‘por fin entendí por qué dejaste todo por la política'”, cuenta. “Los procesos de los piquetes en Cutral-Có y Tartagal repercutieron acá en Libertador General San Martín y en toda la provincia, y me decidieron a volver a Jujuy para construir algo”. Así fundó el PTS provincial, trabajó de albañil, empleado de seguros, heladero, hasta que ingresó a la municipalidad de la capital provincial en la recolección de residuos. En 2011, con el nacimiento del FIT, se presentó como candidato y en 2017 ganó su banca como diputado provincial, junto a Natalia Morales, Martín Aldasoro y Héctor Hernández.

Su madre Luisa falleció en medio de la pandemia. “Quiso ir al hospital público, que estaba colapsado, no había oxígeno, la despacharon a casa, nos prestaron una mochila pero ni siquiera tuvo acceso a un test”. Vilca hace una breve pausa, y retoma dando gracias a la militancia. “Trabajadores rurales que después de labrar el zurco se iban a fiscalizar, choferes se bajaban del colectivo, enfermeras que terminaban su turno hacían lo mismo, un enorme esfuerzo cuidando que no faltaran boletas, nos enfrentamos a los grandes terratenientes que invierten en los partidos patronales que después les devuelven los favores, nosotros lo hicimos a pulmón y fue un resultado histórico para la provincia y para el país con el objetivo de que por primera vez la banca de un representante de Jujuy sea un obrero de recolección con piel oscura como la tenemos los jujeños, que se reivindique coya. Que suene fuerte en el recinto la voz de los trabajadores, es el sueño que esperamos no se nos escape”.

— ¿A qué atribuye este crecimiento del FIT-U en Jujuy?

— Con el paso de los años fuimos cosechando muy buenos números, creo que por el vacío de una alternativa política de los trabajadores. Tomamos las banderas de sectores populares que siempre habían sido postergados por peronistas y radicales, que aquí sí son una casta política. El 23 por ciento se relaciona al estrecho vínculo que tiene el radical Gerardo Morales con el Frente de Todos, hay un doble discurso, el peronismo es su principal apoyo en la gobernabilidad. Su vicegobernador es peronista, y la oposición le vota todas las leyes de ajuste y de excención de impuestos. Tienen íntimos vínculos familiares y de amistad. La gente se ha cansado de este régimen bipartidista, que ha favorecido a ese sector. Hay bronca porque ha sido un gobierno autoritario, con la judicialización de la protesta y la persecución a los opositores, tenemos muchos compañeros con causas abiertas. No ha dejado asumir a nuestro diputado Gastón Remy, que debe rotar su banca. Nos han elegido porque somos consecuentes, nos plantamos en la Legislatura y en la calle, nunca nos hemos vendido, vivimos como un trabajador, donamos el resto de nuestra dieta a los fondos de lucha, la gente lo ve.

— ¿Hay una saña particular de Morales contra la izquierda?

— Sí, porque es la única fuerza que se ha plantado, con el PJ son amigos y socios. Hemos denunciado los acomodos de sus familiares, más de 25 en altos cargos, su esposa en YPF. Uno de los cuñados de Morales fundió el Banco de Desarrollo, lo han disuelto y quedaron más de 140 familias en la calle, hizo 90 viajes por el mundo en 24 meses. La gente repudia todo eso. En la Justicia hay ex diputados radicales, no hay independencia, está armado para tener impunidad y poder absoluto él y toda su casta. A un controlador de Rentas que denunció que no hay plata, lo echaron. A un vocal del Tribunal de Cuentas se animó a investigar los acuerdos que tiene la provincia con diputados que pertenecen al PJ, también lo echaron. Va a llegar un límite. No es todopoderoso Morales, pero tiene el mejor aliado, que es el PJ, en la Cámara de Diputados, en los armados políticos, en los municipios, en el Poder Judicial y en la dirigencia sindical. Han sido cómplices silenciosos al dejar pasar las medidas que hoy sufren los trabajadores, una vía de escape fueron las urnas. Amplios sectores ven que por izquierda se puede enfrentar a los ricos y a los poderosos. Es progresivo, la gente empieza a perder el miedo y a organizarse para pelear por sus derechos. 

— ¿Cómo conjuga trotskismo e indigenismo?

— Mi apellido quiere decir ‘sagrado’ en aymara o quechua, me miro al espejo y no podría autonegarme. Somos de la Quebrada de Humahuaca, pero acá somos todos así. Los ricos son los blancos. Respetamos tanto el Himno Nacional como la Pachamama y las tradiciones indígenas. No hay que interpretar al trotskismo como una idea externa a las necesidades sociales, las ideas de la igualdad, de la planificación económica para hacer una sociedad de abajo para arriba es marxismo. Y hoy lo expresan las corrientes que se reivindican trotskistas, en ese sentido lo interpreto. Nunca ha capitulado, y tiene perspectiva rural, general e internacionalista. Cuando nos dicen que somos utópicos respondemos que en la política actual las ideas para los partidos tradicionales no valen nada, es una compra y venta de candidatos, de gente que se da vuelta como media. Con la izquierda eso no pasa. Tenemos fines y principios, queremos terminar con esta sociedad de explotación y miseria, queremos construir otra donde los productores de la riqueza, la clase obrera, pueda dirigir y planificar la economía con un sentido social para tener igualdad de acceso a los derechos. La única forma es con un gobierno de los trabajadores, esta idea de a poco está llegando a miles, se hace carne en cada lucha.

— ¿Tiene algún contacto con Milagro Sala?

— No. Ha sido un chivo expiatorio para la avanzada de Morales sobre los derechos laborales, fue usada para hacer pasar el duro código contravencional que avala prácticas antidemocráticas contra las protestas, y el armado de causas; lo han vivido los mineros, los azucareros de los ingenios Ledesma y de La Esperanza. Curiosamente ese código lo armó el PJ, del que ella es parte, y lo aplica Morales contra el pueblo. En su momento nos expresamos en contra del encarcelamiento de ella y otros dirigentes con quienes no compartimos ideas, porque es una cuestión de principios. Pero ni siquiera el Frente de Todos la defiende acá, nadie se atreve a ir a verla. La persecución es algo muy amplio, es una cuestión de clase. Y la elección tuvo ese contenido. Hay demasiado contraste en esta provincia. La zona tabacalera y del azúcar es el siglo XIX, casillas de dos por tres donde viven familias con chicos, al lado del zurco, un sólo caño comunitario y una letrina. Les pagan un jornal de mil pesos por día, los dueños de esa tierra están ligados a la política y mantienen en condiciones de casi esclavitud a sus trabajadores. Es casi esclavitud, como pagan muy poco por zurco, llevan a toda la familia para hacer más. Nuestro proyecto es una ley interzafra para que tengan un ingreso que cubra la canasta familiar cuando termina la cosecha, darles obra social y la anualización de los aportes obligatorios. 

— ¿Creció tanto la “antipolítica” de Javier Milei como el FIT, que es pura política?

— Se puede interpretar como dos polos opuestos, Milei es funcional a las ambiciones de sectores de derecha, con un discurso extremo busca negar el derecho social a la organización, por eso tiene más vitrina. Parece no ser atractivo en la vitrina que un recolector llegue al Congreso, la pelea de los pueblos originarios, la idea de cambiar la sociedad. Por eso valoramos la lucha de fondo de la militancia, la bronca también se puede expresar en mayor organización de los trabajadores.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/368451-alejandro-vilca-la-banca-de-un-representante-de-jujuy-por-pr

Alejandro Vilca: "La banca de un representante de Jujuy por primera vez sería de un obrero piel oscura"

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