Cuatro testimonios de la persecución y el exilio

Con el testimonio de cuatro mujeres ayer se retomó el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos contra militantes que participaron de la Contraofensiva durante la última dictadura cívico militar. Susana Brardinelli, María Maggio, María José Luján y Silvia Yulis, compañeras e hijas de integrantes de Montoneros que fueron secuestrados o asesinados en septiembre de 1979, ofrecieron su versión de los hechos ante el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín, que lleva a cabo el debate oral desde fines de marzo pasado.

Brardinelli era militante montonera. Su compañero, Armando Croatto, de tradición católica e integrante de la rama sindical de la organización, fue asesinado el 13 de septiembre de 1979 en el marco de una cita “armada” por personal del Ejército. Entonces, la pareja tenía dos hijos chicos. Virginia, una de ellos, fue de las primeras testigos en declarar en el juicio. Cuando Croatto fue asesinado, Brardinelli pudo salir del país. Los tres estuvieron en Brasil, luego en España y por último en Cuba, donde fue una de las cuidadoras responsables de la “Guardería” que Montoneros montó en ese país para resguardar a los hijos e hijas de militantes involucrados en la Contraofensiva.

María Maggio habló sobre su mamá, Norma Valentinuzzi, de quien semanas atrás ya contó su hermano, Facundo Maggio. Valentinuzzi regresó junto a sus dos hijos a Argentina en 1979. Luego de vivir un exilio movido en Perú, Ecuador, México, Cuba y España había decidido sumarse a la Contraofensiva. Habían dejado el país cuando su compañero y el padre de María y Facundo, Horacio Maggio, había sido secuestrado y encerrado en la ESMA. De allí se escapó, pero fue recapturado y asesinado. Valentinuzzi “cayó” el 11 de septiembre de 1979, a 100 metros de la casa donde vivía con sus hijos. Aquel día en esa casa estaba la mamá de Norma, la abuela de los chicos, que logró llevárselos tras el secuestro de Norma.

El testimonio de María José Luján fue más extenso ya que implica varios casos vinculados a la Contraofensiva montonera. Ofreció ante el TOF 4 lo que sabe sobre la historia que la tiene a ella, su papá, Jesús María Luján Vich, su pareja, María Inés Franzosi, y a su tía abuela, Margarita Vich, como protagonistas. A mediados de septiembre fueron secuestrados los cuatro. Ella estaba en la plaza del barrio donde vivían los cuatro “jugando, con una mujer adulta y otra nena”, resumió en la denuncia en la que se constituyó como querellante. Fue llevada a la casa, donde recuerda a Franzosi, a quien conocía como “Marta”, maniatada y encerrada en el baño. Allí permaneció un tiempo hasta que la llevaron a Córdoba y la dejaron con la abuela paterna. De su padre, más conocido en la militancia como el “Gallego Willy”, de su compañera y su tía, sabe que fueron asesinados en el marco de la reacción represora contra la Contraofensiva. Algunos testimonios ubican a Jesús María en uno de los centros clandestinos que funcionaron en Campo de Mayo antes de su muerte.

Silvia Yulis, militante montonera y sobreviviente, brindó el cuarto y último testimonio previsto para la décimo primera jornada del debate oral que comenzó el 26 de marzo pasado en los tribunales federales de San Martín contra ocho jerarcas de los batallones 601 y 201 de Inteligencia y del Comando de Instituto Militares, todos con base de operaciones en Campo de Mayo, en las violaciones a los derechos humanos de militantes que participaron de la Contraofensiva. La semana pasada, los jueces Alejandro De Korvez, Matías Alejandro Mancini y Esteban Carlos Rodríguez Eggers oyeron, entre otros, el testimonio del cineasta Benjamín Ávila cuya mamá, Sara Zermoglio y su pareja, Horacio Mendizábal, fueron secuestrados en el marco de la campaña montonera. Mendizábal fue asesinado. El y sus hermanos, Diego y Martín, fueron separados y entregados a diferentes familiares. Lograron reencontrarse varios años después.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/201211-cuatro-testimonios-de-la-persecucion-y-el-exilio

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