“Me permití descubrir quién fue mi papá”

Joaquín Frías es hijo de Federico, uno de los militantes secuestrados y desaparecidos en Campo de Mayo durante la Contraofensiva Montonera entre 1979 y 1980. Su testimonio fue uno de los primeros que se escuchó en el marco del juicio que comenzó el 9 de abril y en el que están imputados nueve represores por 94 crímenes de lesa humanidad. Ante el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín, el ex militar Nelson González declaró como testigo y, además de aportar información sobre los vuelos de la muerte, dio detalles sobre el fusilamiento de Federico Frías y de Marcos “Pato” Zucker. “Con los años pude permitirme descubrir quién fue mi papá y qué cosas hizo, pude empezar a conocerlo más allá de la figura del desaparecido y eso también sirvió para reconstruir mi propia historia”, cuenta Frías en diálogo con 

Página/12, al tiempo que evita “calificar o descalificar” la última operación de Montoneros que buscó derrotar a la dictadura en Argentina.

–Si bien tuvo un breve contacto epistolar con su padre, no lo conoció…

–Tengo recuerdos muy viejos, de esos primeros recuerdos que uno considera propios y no implantados por algún relato familiar. Uno de esos recuerdos es el de unas lecturas de cartas que hacía mi mamá cuando yo tenía tres o cuatro años, en 1980. Nosotros vivíamos, con mi mamá, mis primas, mis tías y mis abuelos, en una casa en la ciudad de Neuquén, a la que nos habíamos mudado desde Montevideo, después de un año y medio en el exilio. Yo sabía que las cartas eran de mi papá, porque mi mamá me lo explicaba cuando las leía. Me acuerdo mucho de los dibujos que tenían, me llamaban mucho la atención. En un momento, mi mamá dejó de leérmelas y yo las volví a ver cinco años después, cuando ya era totalmente otra situación: mi mamá había vuelto a formar pareja, ya estábamos viviendo en otra casa y yo ya sabía leer. Ahí empecé a conocer mi historia. Todavía no sabía que era hijo de un desaparecido, era 1984 y seguía siendo muy difícil hablar. Algunas cartas estaban escritas atrás de fotos de él: mi papá tenía una cara, yo tenía una imagen de él, pero no sabía dónde estaba.

–¿Y cómo empezó a reconstruir su historia? 

–Un día estábamos con mi familia viendo un noticiero, en el que pasaban un fragmento del Juicio a las Juntas. Frente al televisor, me sale preguntar adelante de todos: “¿No seré yo hijo de desaparecidos?”. Con esa pregunta, de alguna forma, me lo cuento a mí mismo. A partir de ahí, empezó un proceso muy intermitente de ir conociendo mi historia. Pero no es que yo quería saber todo; había información que tenía, pero no se hablaba mucho del tema, ni con mi familia ni con mis amigos. Cuando me fui a estudiar periodismo a La Plata, me empecé a encontrar con un montón de hijos de desaparecidos. Hablando y haciendo una suerte de genealogía para arriba, nos dimos cuenta de que nuestros padres habían sido compañeros de militancia. Fue un momento de mucha curiosidad de mi parte y pude hablar con mucha gente, no solamente familiares que viven en La Plata, sino también amigos de todas las épocas de mi papá. Sin embargo, no es que estaba haciendo una investigación. Hablaba con quienes podía, con gente que me contactaba y me contaba cosas de mi papá. 

Recién a principios de los 2000 Frías inicia lo que él llama “una especie de investigación periodística”. Hizo algunos viajes, entrevistó sobrevivientes que habían sido compañeros de su padre en la época de la Contraofensiva, militantes que habían vuelto al país desde México y España y que habían participado de las interferencias con las que anulaban las imágenes televisivas y transmitían mensajes grabados de los líderes montoneros. También localizó a militares que habían salido a hablar en los años previos, con el objetivo de poder conversar con ellos “de una forma más personal”.

–¿Qué información logró conseguir con esas conversaciones?

–A mi papá lo secuestran en mayo del 80 y lo llevan a Lima, Perú, para que sirva de señuelo para secuestrar a otros militantes. El Ejército peruano colaboraba prestando personal y apoyando logísticamente a la patota argentina. A través del periodista Ricardo Uceda, que publicó un libro con un capítulo donde cuenta el secuestro de los montoneros, logré reunirme en 2006 con el militar Arnaldo Alvarado en Perú, que había participado del operativo. Él vio la foto de mi papá y me confirmó que lo había visto, pero no me dio mucha más información. Sí me contó algo que no se sabía del todo: que otro militar peruano dijo haber visto a mi papá sentado en una de las butacas del avión en el que fue traído a Campo de Mayo. Ese fue el primer indicio que tuve de que mi papá había regresado vivo al país. Además, pude hablar con Nelson González, cuyo testimonio no fue nuevo porque él ya había hablado en 1997. Ahí habla de cuatro personas fusiladas, entre ellas, Marquitos Zucker –hijo del actor Marcos Zucker– y un tal Frías. Cuando logro ubicarlo, varios años después, él reconoce la foto de mi papá, me cuenta que vio un fusilamiento y me dice que quemaron su cuerpo con cubiertas. Fue muy terrible, me estalló un poco la cabeza, pero era algo que yo quería escuchar de primera mano.

–¿Y cómo fue cambiando la imagen que tenía de su padre con el curso de esa investigación?

–Durante muchos años sentía que para conocer la historia de un desaparecido había que circunscribirse a su secuestro y a su desaparición. Yo estuve mucho tiempo tratando de sacar datos, de conocer qué había pasado. No me daba cuenta de que había cosas mucho más interesantes que esa parte –muy entre comillas– policial. Todo eso anulaba lo demás. Con el juicio y con las cartas, de manera muy intermitente pude ir hablando con mi mamá. Fue un proceso de muchos años de poder permitirme ir conociendo e ir descubriendo quién fue mi papá y qué cosas hizo. Poder verlo más allá del concepto del desaparecido, esa construcción de la democracia, ese signo que obedece a un proceso histórico. Tengo otra imagen de mi papá que la que tenía cuando empezó todo. Detrás de todo eso había una persona, y me gustó mucho conocerla.

Informe: Sibila Gálvez Sánchez.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/201404-me-permiti-descubrir-quien-fue-mi-papa

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