Psicóloga de trinchera

María Inés Olivella era antes que nada una mujer libre y amante de la libertad, una feminista militante, una luchadora. A la hora de las virtudes no eligió ninguna de las que admiran gestores y genuflexos. Su línea era “no se miente, no se negocia, no se olvida”. No hay clima que propicie despedidas tolerables y por ello, su ausencia genera un enorme vacío para muchos que la quisimos y la admiramos, pero también para aquellos que la enfrentaron, pero casi unánimemente reconocieron su integridad y su pasión por la verdad.

Probablemente haya algún reconocimiento que dirá que ha muerto una profesora universitaria, miembro de diferentes organismos de derechos humanos, militante del movimiento feminista, terapeuta de menores abusados por curas o padres, experta internacional en problemáticas de género… Con todo eso, no habrán dicho nada. Porque esa descripción no refleja  el torbellino que la presencia de María Inés era para cualquiera que se cruzara en su vida.

Defendía sus principios con una honestidad y una energía que son moneda escasa en estos pálidos años de principios de milenio. En una sociedad enferma que decidió renunciar a los valores más nobles de la humanidad en pos de la rentabilidad, los presupuestos y el equilibrio, Maria Inés se mantuvo firme en seguir sosteniendo la rectitud sin atenuantes y la búsqueda de justicia, cueste lo que cueste.

Defendió sin nunca renunciar ni desfallecer a los más pobres, a las víctimas. Denunció los atropellos de los dominantes y al sistema que pusieron a su servicio, propuso soluciones puntuales, aun cuando, muchas veces, las mismas escandalizaban casi más a sus pares que a sus detractores. Denunció a quienes debían proteger y violaban, a aquellos  que convirtieron a Estado en una máquina del terror. María Inés Olivella es un jirón de historia que se nos va, una exponente de una época de la Argentina que se nos desvanece entre las manos. Siempre recordaremos su palabra franca, su siempre risueña utilización del lunfardo. Fue valiente, honesta, incorruptible, una enamorada de la vida y de la Justicia.

A quienes tuvimos el privilegio de conocerla nos queda el recuerdo de alguien que siempre supo quien era y sobre todo nos queda su ejemplo de lucha por lo que es justo. La extrañaremos mucho aunque no la olvidaremos jamás.

Hasta pronto, hasta siempre, querida María Inés.

* María Inés Olivella falleció a los 69 años. Izquierda Democrática, cuya lista de candidatos a la Legislatura porteña ella integró en 2013, hizo colectivamente propias las palabras de esta columna.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/188384-psicologa-de-trinchera

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