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Caputo analiza suspender la nueva emisión de créditos hipotecarios del FGS por falta de demanda

El Ministerio de Economía analiza suspender la licitación de noviembre de los fondos de la ANSES destinados a créditos hipotecarios por falta de demanda. La crisis de poder adquisitivo de las clases populares a las que estaba destinada la iniciativa puso en crisis la continuidad del programa.

Para mantener el negocio vivo, los bancos le están pidiendo al ministro Caputo que amplie el programa para permitir que los préstamos también puedan utilizarse en la compra de una segunda vivienda. Una desnaturalización completa de la iniciativa que se imaginó como una suerte de remix diminuto del programa kirchnerista Procrear, para abordar el grave déficit de viviendas que sufre la Argentina. 

La posibilidad que ahora se cancele el programa por falta de demanda reveló la gravedad de la crisis económica que puso en crisis un programa que apenas lleva dos licitaciones. Todo el plan aportaría apenas 50 mil viviendas y los últimos datos es que se está muy lejos de haber alcanzado ese objetivo. Ahora, la apuesta es llegar a sectores de mayores ingresos con capacidad de endeudamiento, confirmando el sesgo del plan económico de Caputo y Milei.

La iniciativa había sido presentada por Caputo como una herramienta para reactivar el crédito, darle impulso al mercado inmobiliario y la construcción y facorecer el acceso a primera vivienda de las familias argentinas. 

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El plan contemplaba la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, distribuidos en diez licitaciones de 200.000 millones cada una. Una medida que causó inquietud en la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que teme enfrentar demandas judiciales por el uso de fondos de los jubilados.

Para mantener el negocio vivo, los bancos le están pidiendo al ministro Caputo que amplie el programa para permitir que los préstamos también puedan utilizarse en la compra de una segunda vivienda. Una desnaturalización completa de la iniciativa que se imaginó para abordar el grave déficit de viviendas que sufre la Argentina.

La primera licitación se realizó el 7 de septiembre por 200.000 millones de pesos. La segunda tuvo lugar el 6 de octubre por otros 200.000 millones. Sin embargo, la adjudicación de los recursos a los bancos no implica que ese dinero haya llegado efectivamente a los compradores de viviendas. Luego de un impulso inicial, los bancos habrían informado a Economía que la demanda cayó bruscamente. 

El mecanismo consiste en que la ANSES coloca recursos del FGS en depósitos a plazo fijo ajustados por UVA en los bancos. Las entidades reciben ese financiamiento a plazos de uno o cinco años y se comprometen a utilizarlo para otorgar créditos hipotecarios. 

 Los bancos tienen 90 días para aplicar los fondos. De lo contrario, el FGS puede reclamar la devolución anticipada del dinero no utilizado. La eventual suspensión de noviembre expondría precisamente ese problema.   

En la segunda licitación, casi la totalidad de los recursos se adjudicó a cinco años, con un rendimiento de UVA más 4,79%. Los bancos, a su vez, deben ofrecer los préstamos hipotecarios con una tasa máxima de UVA más 7,5%. 

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El esquema busca garantizarles fondeo de largo plazo y un margen para cubrir los costos de intermediación. Aún así, desde los bancos afirman que entre el plazo a cinco años que ofrece el FGS y el de créditos que se extienden por 30 años, el descalce continúa siendo significativo. 

La discusión sobre la utilización del FGS estuvo presente desde el lanzamiento. Como reveló LPO, el programa ya había sufrido demoras por diferencias sobre las tasas y los plazos. La iniciativa también incomodó a Milei. El Gobierno, que hizo del retiro del Estado de la economía una bandera, terminó recurriendo a los recursos del sistema de seguridad social para intentar reactivar la economía.

El Gobierno consiguió ofrecerles recursos a los bancos, pero eso no garantiza la aparición de nuevos tomadores de crédito. Los salarios deteriorados y el costo de las cuotas ajustadas por inflación restringen el universo de familias que pueden acceder a una hipoteca.

En aquel momento, Caputo había explicado que las nuevas licitaciones dependerían de la velocidad con la que los bancos consiguieran transformar los recursos en préstamos hipotecarios. 

“El Gobierno consiguió ofrecerles recursos a los bancos, pero eso no garantiza la aparición de nuevos tomadores de crédito. Los salarios deteriorados y el costo de las cuotas ajustadas por inflación restringen el universo de familias que pueden acceder a una hipoteca”, afirmó a LPO el directivo de un banco privado. 

Por otro lado, desde el sector constructor ya habían advertido que el volumen de recursos era limitado y que su impacto sobre las obras nuevas no sería inmediato. El crédito puede movilizar operaciones inmobiliarias, pero no necesariamente se traduce en nuevos desarrollos. 

A este escenario se suma el deterioro de la cartera de préstamos del sistema financiero. Los bancos pueden conseguir fondeo a mayor plazo, pero no pueden fabricar clientes solventes. 

Fuente: LaPoliticaOnLine.com

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